POV Karina
Dos días. Cuarenta y ocho horas envuelta en el olor a antiséptico, café quemado y el pitido incesante de las máquinas. Andrew no había vuelto a poner un pie en el hospital St. Jude, y honestamente, no sabía si agradecerlo o maldecirlo. Sin embargo, su presencia era una sombra constante: dos hombres de traje oscuro, con la mirada vacía y los hombros anchos, hacían guardia en la puerta de la habitación. No me cuidaban a mí; custodiaban la inversión de Andrew Thorne.
Cuando los párpad