POV ANDREW
El silencio en el ático de la mansión Thorne no era de paz, sino de sepulcro. Las luces de Nueva York parpadeaban más allá del ventanal, ajenas a la devastación que se cocía entre estas paredes. Me encontraba en la oscuridad, con las piernas cubiertas por una manta de lana que no podía sentir, odiando cada centímetro de mi existencia.
Escuché la puerta abrirse. No era el paso ligero y vacilante de Karina. Era Zack.
—Andrew, tenemos que hablar de los horarios de los especialistas pa