POV KARINA
El pasillo del hospital, con sus luces fluorescentes y su olor a antiséptico, se sentía como un túnel sin salida. Acababa de salir de la habitación de Andrew, con el eco de su silencio todavía zumbando en mis oídos. Apenas podía respirar cuando las vi: Beatrix Thorne y Paola. Estaban de pie junto a la sala de espera, como dos estatuas de sal esperando el momento exacto para desmoronarse sobre mí.
—Mírala —comenzó Beatrix, su voz era un susurro afilado que cortó el aire—. Mírala y