POV KARINA
Desperté con una opresión en el pecho que no me dejaba respirar. La habitación de invitados estaba sumergida en una penumbra grisácea, el tipo de luz que precede a las tormentas. Lo primero que hice fue mirar el reloj: las siete de la mañana. Me puse en pie de un salto, ignorando el dolor punzante en mis costillas, y corrí hacia la habitación principal.
—¿Andrew? —llamé, abriendo la puerta de golpe.
Vacío. La cama estaba perfectamente hecha, fría. El aire ya no olía a él, sino a