POV ANDREW
El sol de la mañana se filtraba por los ventanales del ático con una insolencia que me revolvía el estómago. Pasé el resto de la noche en vela, vigilando un pasillo vacío y rumiando las palabras venenosas de Karina. Invalido del alma. Hombre solitario. Cada frase era un clavo ardiendo en mi conciencia.
A la hora del desayuno, la silla frente a mí estaba vacía. No hubo rastro de ella. Ni siquiera se molestó en fingir para mantener las apariencias del contrato. El silencio de la cocina, roto solo por el tintineo de mi cuchara contra la porcelana, me recordaba que mi autoridad en este hogar se estaba desmoronando.
Cuando Zack entró en mi despacho una hora después, se encontró con una bomba de relojería. No esperó a que le diera el paso; simplemente se dejó caer en el sillón de cuero frente a mi escritorio y me estudió con esa mirada analítica que tanto me irritaba.
—Vaya cara, Andrew. Pareces un hombre que acaba de perder una guerra o que está a punto de empezar una —coment