Durante los días que siguieron a la pérdida del bebé de los Scott, la pareja se sumió en la más profunda nostalgia.
Los demonios de Waylon no lo dejaban en paz. La ira se apoderaba de él al pensar que Lara habría podido ser capaz de engañarlo con Rowdy, pero luego la tristeza de perder aquello que podría haberle traído un poco de alegría lo hundía en la soledad y la culpa.
Sobre todo, la culpa, porque en su interior, y de alguna manera sabía que no podía seguir siendo hipócrita, pues él también