La semana había pasado rápido, más de lo que Elizabeth esperaban, solo una vez en toda la semana mandó mensajes a Jonathan había sido breve, lo que le había prometido y nada más.
Estoy bien.
La respuesta llegó cuarenta minutos después.
Ok.
Elizabeth lo leyó. Guardó el teléfono. Y se quedó un momento con esa palabra de dos letras procesando lo que cargaba, porque Jonathan en dos letras podía decir muchas cosas y ella ya sabía cuáles eran.
Jonathan estaba cumpliendo su palabra, no la llamaba, n