Addison estaba apoyada en el capó de un coche que Jonathan no reconoció, con esa forma suya de ocupar el espacio como si el espacio le debiera algo.
Lo vio venir desde la esquina.
Y sonrió.
No una sonrisa grande. Solo la comisura, apenas, el gesto mínimo de quien sabe que con eso es suficiente, que siempre ha sido suficiente, que eso fue suficiente durante tres años.
Jonathan sintió algo cerrarse en su pecho antes de que su cabeza terminara de procesar quién era.
Elizabeth lo sintió detenerse a