CAPITULO 51

Elizabeth subió al cuarto y abrió la maleta con una calma que no era del todo real.

Sacó algo sencillo, no demasiado formal pero tampoco descuidado, la ropa de alguien que sabe leer una situación y vestirse para ella sin pensarlo demasiado. Se cambió despacio frente al espejo pequeño del cuarto, mirándose sin mirarse, con esa manera suya de estar en su cabeza y en el cuarto al mismo tiempo.

Pensó en Salma.

En esa pregunta suya directa y sin rodeos de antes de la cena. ¿Eres feliz? Con esa maner
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