—Saben —dijo el inversionista principal, limpiándose las lágrimas de la risa—, vinimos aquí pensando que perderíamos nuestro tiempo. Pero verlos así... Jonathan tienes una mujer maravillosa.
Jonathan sintió un peso quitarse de encima. Miró a Elizabeth y, por un momento, la actuación desapareció. Le tomó la mano sobre la mesa y le dio un apretón sincero.
—Se los dije —respondió Jonathan, sin apartar la vista de ella—. Ella es la mejor decisión que he tomado en mi vida.
Al terminar la noche, los