Elizabeth se despertó antes que él. Eso no era raro. Había algo en ella que resistía quedarse dormida en lugares que no eran completamente suyos, una vigilia ligera que no era desconfianza sino hábito, la costumbre de años de saber exactamente dónde estaba antes de que el día empezará.
Jonathan dormía, Lo miró un segundo, solo un segundo, con esa honestidad que solo es posible cuando la otra persona no puede verte. Dormido tenía la cara diferente, sin mandíbula apretada, sin la distancia calcul