Con el anillo en mi dedo y una nueva determinación en mi corazón, me puse en marcha como la abogada que ahora era. Sabía que tenía que averiguar qué había sucedido en la empresa desde que James había asumido el cargo de gerente.
Primero, me reuní con el contador. Su oficina era pequeña pero organizada, con pilas de documentos y gráficos adornando las paredes. El olor a café recién hecho llenaba el aire. El contador, un hombre de mediana edad con gafas y un aire serio, me miró con interés cuand