Después de unas horas corriendo por el bosque, sentí cómo mi cuerpo se rendía. Usé casi todo mi poder para proteger a Demon, y en un instante, el mundo se desvaneció a mi alrededor. Cuando desperté, el dolor se extendía por cada rincón de mi ser, como si hubiera sido golpeada por una tormenta. Pero había algo más: una sensación extraña que me envolvía, como si una parte de mí hubiera cambiado.
Estaba en mi cama, con las sábanas frías contra mi piel ardiente. Aún no había notado que me había de