Francisco se iría pronto. Constanza se quedaria allí hasta el dia de su muerte, extrañando para siempre la vida tranquila de la villa. El recuerdo de ellos dos en la bibioteca, ese momento tan perfecto que hubiera podido permanecer asi por todos esos anos le apuñalo el corazon. Recorrio la via de Ponte Sisto esa noche, necesitaba pensar a la luz de la luna, y entonces la vio, una pequeña niña de cabellos cobrizos. Eso en sus manos eran...eran uvas.
+ Madame Maidakini+ su voz chillona y risuen