Olimpia se habìa resignado, habìa entendido que ese destino era lo mejor para su hija. Constanza lo querìa asì, al igual que todos. No era el final màs hermoso, pero si el màs seguro. No tendrìa que sufrir por amor, aquel que puede llegar a quitar tanto, incluso la vida, pensò a Artemisa y su amor prohibido. No tendrìa que vivir en miseria porque el amor no daba dinero, pero la conveniencia si. Su hija seguirìa con aquello que ella habìa comenzado, poder, riqueza, libertad.
Parece que no has