—Hija, que bueno que estás bien —le dice estrechándola entre sus brazos, para luego mirarla a los ojos —. ¿Cómo estás?
—Mejor, creo que el regaño de Matías y dormir me ayudó bastante con el enojo.
—Tu padre está muy arrepentido de su comportamiento, me rogó que hablara contigo para que regreses.
—Y lo haré, pero solo por unos días, hasta que consiga a alguien que limpie el departamento, no entiendo cómo llegó a ese estado.
—Porque solo hay una copia y la tienes tú —Luz la abraza otra vez y Char