El día siguiente comenzó conmigo dormida en el sofá y tres monstros gritando que querían cereal.
—¿No quieren dormir otro rato? Por favor, creo que me acabo de dormir —argumenté tapándome la cabeza.
—¡No! —gritaron alargando la letra o. —Anda, mamita, queremos cereal con leche. El mío con leche fría.
—¿La mía puede ser calientita? A mí no me gusta la leche fría —me dijo Britt.
—A mí me gusta fría o caliente pero no me gusta el cereal de chocolate —aclaró Cam.
—Voy, pero solo por despertarme voy