Al final si hacía frío, pero no tanto y me senté en una tumbona, me abracé a mí misma pensando en lo rápido que cambiaba mi vida. Lo mucho que extrañaba a Arlen y como todo se iba complicando, y al mismo tiempo solucionándose.
—Tampoco podías dormir —escuché que alguien hablaba a mi lado. Brinqué asustada y miré… era Anthon.
—Hola. No… —
Negué con la cabeza al mismo tiempo. — Tengo demasiadas cosas en la cabeza y Britt se mueve mucho.
—Esos niños son especiales, mi perro… —se quedó callado. Me