Ximena se despidió de los doctores y enfermeras del hospital como si fueran sus grandes amigos, todos estaban asombrados por la valentía que mostraba y el optimismo a pesar de estar inmovilizada.
—Te vamos a extrañar pequeña — le dijo el doctor cuando la colocaron en la silla de ruedas para llevarla a casa.
—Gracias doctor, siempre quise ser una princesa de cuento de hadas y usted me convirtió en una momia de cuento de monstruos, le falló por un pelín de rana, debería practicar un poquito más,