Una vez que les entregaron las cenizas de la madre de Connie, las llevaron a la iglesia para colocarlas en una urna funeraria, Connie le dejó unas flores y le rezó una oración.
—Adiós madre, espero que Dios te haya perdonado, yo trataré de hacerlo desde el fondo de mi corazón para que deje de doler todo lo que me hiciste y en lo que me convertiste — se persignó y salió de la iglesia de la mano de su esposo, quien se sorprendió al ver la fortaleza de su mujer.
Fueron a casa y pasaron la tarde c