Connie sintió que su corazón quería salir de su pecho, ver a Gabriel ahí la hizo sentir como si estuviera bailando entre nubes de algodón.
Gabriel por su parte, no podía describir lo que sentía, hacía mucho tiempo que una mujer no lo hacía sentir de esa manera, ese deseo, esas ganas de querer desaparecer a todos los hombres del bar para que nadie más pudiera mirarla. Hubiera querido usar su dinero y su poder para comprar el bar y echar a la calle a todos esos hombres que gritaban y se comían a