CAPÍTULO 94: AQUEL QUE NUNCA DEJÓ DE MIRAR
Maddison
Hace días que no duermo bien, ni como bien, ni respiro del todo. Desde que Derek me echó, desde que me miró con esos ojos que ya no me reconocen, siento que algo dentro de mí se apaga más y más. No hay forma de explicarlo, no hay palabras que lo calmen. No es solo dolor, es un vacío sordo y cruel que me acompaña a todas partes como una sombra.
No lo he buscado de nuevo. No puedo, no después de ver el odio disfrazado de frialdad en su rostro. S