Derek
El mundo es una masa borrosa, las luces blancas me ciegan y un zumbido constante me martilla la cabeza. Me siento como si flotara en un mar espeso y frío del que no puedo salir. Parpadeo tratando de enfocar, pero la verdad es que no sé dónde estoy.
Siento una presión cálida en la mano y una voz que tiembla.
—Tranquilo —dice—. Ya estás bien, estoy contigo.
La escucho como a través de una pared de agua, no sé quién es. Quiero decir algo, pero mi garganta arde y me cuesta respirar. Muevo los