CAPÍTULO 46: MENTIRAS DE SEDUCCIÓN
Maddison
El teléfono vibra sobre la mesita y por un segundo, solo uno, me permito mirar el número sin responder de inmediato. No hay nombre en la pantalla, pero no lo necesito. Lo reconozco porque me lo sé de memoria. Es curioso que no haya cambiado su número en estos cinco años. Respondo sin decir palabra, solo escucho. Y ahí está su voz. Grave, contenida, como si intentara no ceder ante todo lo que de verdad quiere decir.
—Quiero verte —dice sin rodeos. Su t