CAPÍTULO 42: LO PIERDO TODO
Maddison
Despierto y todo me duele. La garganta arde, el pecho también, tengo frío. El aire huele a desinfectante y hay un pitido constante, una máquina que suena cerca de mi oído. Parpadeo y las luces blancas del techo me dan náuseas. Estoy conectada a un gotero, con vendas en el abdomen. Me cuesta recordar dónde estoy, pero entonces lo siento: el vacío.
El vientre ya no pesa, no hay movimiento, no hay pataditas. Solo… silencio.
Abro los ojos con esfuerzo y veo a un