Derek
El edificio es un asco. Huele a humedad, las paredes están manchadas, y los techos rezuman un gris que no se borra ni con dinero. Camino por el pasillo con el ceño fruncido, ignorando las miradas, sintiendo cómo cada segundo se arrastra como plomo entre los dedos.
El fiscal no contesta su maldit0 teléfono. Y el abogado que se suponía debía encargarse de esto… es un incompetente.
Maddison está detrás de esas rejas. La imagen no se me va de la cabeza, casi puedo imaginar su rostro, pálido,