Aún no tenía completamente claro qué quería hacer con Alice hoy, pero había algo que no podía negar; necesitaba verla. La urgencia de estar a su lado crecía con cada momento que pasaba, y sabía que cuanto más tiempo pasara con ella, más inevitable sería que se enamorara de mí. Con eso en mente, mi plan se desarrollaría a la perfección.
Decidí que la mejor manera de captar su atención sería a través de un gesto romántico y cuidadoso. Así que me senté a escribirle una carta, una que surgió desde