44. Él no volverá.
La puerta de la cabaña no demoró en abrirse y Regina salió con rostro serio y presurosa. Un escalofrío recorrió la columna de William. Si ella había escuchado a Jack, las cosas no pintaban nada bien y eso le ocasionó un sentimiento desolador.
—Señora, buenas tardes —la saludó Jack.
—Jack, ¿qué ha sucedido? William, ¿algo le pasó a mi hijo? —preguntó ella, acercándose hacia ambos hombres.
El alma le volvió al cuerpo al príncipe, la cara de Regina era de preocupación por su hijo y no por haberlos