34. ¿Me esperaba?
William se alertó, no sabía quién podía acercarse a ese lado del terreno. Era una juego de posibilidades, pero no estaba dispuesto a exponer a Regina, por lo que, se giró rápidamente para cubrirla con su cuerpo y puso su mano sobre el mango de su espada dentro de la vaina, al tiempo que un caballo se detenía a poca distancia de ellos.
Regina se tensó ante la actitud de William, no sabía si era para protegerla de ojos curiosos o para mantener lo que fuera que había entre ellos en secreto. Sincer