22. Por favor
El primer impulso que Regina tuvo fue liberarse, traía una vieja pala en la mano y estaba muy dispuesta a usarla para defenderse; sin embargo, su mano quedó suspendida en el aire, mientras sus ojos se fijaban en el rostro sorprendido de William…
—Soy yo, Regina —le dijo, con la mano firme sobre su brazo y la otra suspendida en el aire para evitar el ataque.
—¿William? —preguntó ella con sorpresa, no esperaba volver a verlo y menos, allí… ¿Estaría en problemas ahora que fue descubierta?
—¿Qué h