Camila no quería complicar más las cosas.
Solo después de ordenar sus emociones levantó la mirada hacia Hernán y dijo con voz dulce:
—Fue culpa mía. No debí ponerme tan celosa. En estos tres años hemos sido tan felices juntos... ¿cómo podría no importarte? Si dices que Jimena es como tu hermana, claro que te creo.
Al escuchar eso, Hernán por fin soltó un suspiro de alivio y la atrajo de golpe a sus brazos.
—Sabía que no ibas a desconfiar de mí. Escucharte decir eso me deja tranquilo.
Su abrazo