En el momento en que Hernán vio el resplandor del fuego en el patio, sus ojos se llenaron de pánico.
Empujó la puerta sin poder evitarlo y entró a toda prisa.
Al llegar al patio trasero, lo primero que vio fue a Camila de pie junto a la cubeta metálica.
Las llamas se alzaban con fuerza.
Aquellas lenguas de fuego, brillantes y violentas, parecían capaces de devorarlo todo, como si en cualquier momento fueran a alcanzar también a Camila.
El corazón de Hernán se estremeció con fuerza.
Avanzó ráp