Mi jefe asiente como si procesara lo que le he dicho, pero, no se mueve, no se aleja, ni se acerca más. Solo se queda asintiendo como un muñeco que lo único que mueve es su cabeza para asentir.
Era extraño, porque mi jefe no es de los que tolera groserías y mucho menos, se queda en lugares donde no es bien recibido, pero, aquí esta. Sin decirme que lo lamentaré por ser osada con él, pero, diciéndome que no está contento con su mirada.
— Yo…
— Vete. — dice Taddeo causando que gire para saber a q