Siempre he notado que mi jefe es un lobo salvaje que no se detiene hasta obtener lo que quiere. Siempre ha sido así en los negocios y era algo que admiraba, porque no soltaba lo que deseaba hasta que fuera suyo.
Determinación, es como lo llamo. Se propone una meta y no la suelta hasta que la tiene en sus manos. Eso es algo que admiro mucho y ahora, me asusta, porque su meta soy yo y no sé si pueda sobrevivir a su determinación.
— Señor Cappelletti — susurro con voz entrecortada.
— ¿Sí?
— ¿Le gu