Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos niños ignoran la queja de Taddeo y comienzan a saludar a Gabriella, incluso, las niñas se acercan sonrientes a la pequeña que se muestra tímida y eso solo hace que ellos se emocionen más.
— Vámonos, ya es hora de comer. — dice Taddeo empujando a su padre, porque es él quien tiene a Gabriella en sus brazos.— Adiós, niños. Cuídense mucho. — digo despidiéndome.Los niño






