Dean calmó su llanto al regresar a la cabaña, acariciando su espalda mientras él hundía su rostro en mi pecho, aún podía oír los hipidos involuntarios que se escapaban de su boca, acariciando con suavidad su cabello me puse a pensar en lo que podía haber causado su ataque pero todo parecía tan normal a nuestro alrededor que no tenía idea alguna de lo que pudo haberlo causado.
—¿Quieres que volvamos a casa? —pregunto en un susurro, con miedo a romper esa paz en la que parecía envuelto.
No dijo