Había jurado protegerlo, amarlo y respetarlo hasta que la muerte nos separe, ese momento había llegado mucho antes de lo esperado, de una forma lenta y cruel, haciéndome saborear el destino fatal a nuestro corto matrimonio, la oscuridad me cubría, todo me daba miedo, era un hombre adulto, de treinta y siente años, temiendo por lo que vive en mi mente, sentándose pacientemente, esperando con total paciencia el momento justo para atacar. La depresión había llegado a mi vida una vez más, él era lo