Cargando su cuerpo en mis manos, sintiendo el tibio calor en la habitación, viendo sus ojos vibrantes en pasión, sonreí por lo bajo dejándolo de forma lenta sobre la enorme y mullida cama, esperando con paciencia la señal para comenzar a recorrer con mis manos su suave y húmeda piel, tragando duro, mi corazón latiendo con una fuerza increíble, había visto su cuerpo desnudo cientos de veces, su voz caliente susurrando en mis oídos miles de veces, pero aún así sentía los nervios a flor de piel, c