En mi primer año de secundaria era la típica ñoña del salón.
Solía llevar el pelo trenzado, largas faldas o anchos pantalones y enormes gafas, nunca fui del tipo de niñas que se preocupara por su apariencia, más bien me consideraba alguien curiosa que saciaba su sed de conocimiento a través de los libros – Vivir en una biblioteca, ese era mi sueño – Jamás me fijaba en las burlas de las personas que se hacían llamar mis compañeros, por no ser tan "delicada", tampoco hacía caso a mi mejor amiga,