Bastian tamborileaba con los dedos sobre el escritorio, incapaz de sacudirse la inquietud que lo había atormentado durante días. El deterioro del estado de salud de Damian y sus revelaciones le habían robado a Bastian cualquier atisbo de sueño tranquilo.
A pesar de saber que su esposa le era infiel a sus espaldas, Bastian mantuvo la compostura. Llevaba perfectamente puesta la máscara de la ignorancia, como si nada pasara.
La ira y la decepción bullían en su interior, pero se negaba a dejar que