El rostro de mi abuela y el padre de Bris es de asombro, lo se, nadie se imagino que yo podría hablar con la esposa de el ruso y mucho menos tener su numero, siempre he sido una mujer muy precavida, sabia que en algún momento necesitaría de ella, este es ese o momentos.
—¿Sabes lo que me estás pidiendo?
—Si, lo se por eso te estoy llamando a ti, se que lo odias, y quieres que muera, ¿no es asi? —gruñe con fuerza.
—Destrozo mi vida, deseo que se refunda en el infierno —sonrio porque escogí muy