Xavier:
Decidí pasar la noche en el club.
Después de conversar largo rato con Mark, no me quedaron deseos de regresar a casa y escuchar los impertinentes remilgos de mi nueva esposa.
¡Mujeres!
Son todas iguales.
Solo saben joder y estropearnos el ánimo.
Con frecuencia me pregunto en que carajos estaba pensando mi padre cuando puso aquella cláusula en su testamento.
Ruedo los ojos.
Mientras más guardaespaldas conducen, llevándome a la mansión.
En los últimos meses de su vida, a padre se le meti