Mariela:
Siempre me sorprende lo hermoso que es el viñedo.
La casona antigua y los trabajadores laborando le dan un aire tranquilo e idílico al lugar.
No me extraña que Amy ame este sitio. Corretea por entre las vides y ríe feliz, los trabajodores le ofrecen de las mejores uvas y las toma, comiendolas y trayendome para que las pruebe.
— La concientes demasiado.— protesto, mirando a su padre de reojo.
Augusto se limita a sonreír.
— Es mi hija. Quiero que sea todo lo feliz que pueda.
Recu