Me hallé en el suelo del sanitario para estar a solas. No podía mostrarme ante nadie en ese momento.
Ella se había marchado, las cosas habían sucedido tan rápido. No era justo, allí no había cordura a la cual aferrarme si no era lo suficientemente fuerte. Mi corazón no lo sería nunca, no como debería. Ese amargo sabor navegaba en mi boca, queriendo escaparse para volverse autocompasión.
No dejé que nadie entrara, el corazón me latía muy rápido a medida que pensaba en las consecuencias que podía