(Narra Abigail)
Mi cuarto en aquella casona era más grande de lo que pensé. Me dieron uno que contaba con propia suit de baño, con lo cual pude tomar un largo baño relajante después de todo lo que ocurrió.
Él entró sin tocar la puerta. Yo me hallaba cubierta con las burbujas y la espuma dentro de la bañera. Casi suelto un grito al verlo allí.
—Necesito que tengas esto. —dijo Nat, llevaba puesta su ropa sencilla pero sofisticada que lo caracterizaba. Empezó a leer una lista. —Estos son los lobos