(Narra Kat)
La jaula marcaba un límite del uno con el otro, como si al cruzar para su lado me fuera a caer estrepitosamente a un acantilado. Eso era, mi impulso me hacía obedecer y bajar la cabeza a pesar de no querer hacerlo.
¿Qué significaba Iker para mí?
Algo prohibido, esa era la respuesta. Keira lo tuvo y yo también debía, porque ella no era mejor que yo.
—¿Qué quieres hacer, omega? —preguntó el, estaba disfrutando la situación.
Aunque era cierto que siempre lo había visto como una estrel