(Narra Iker)
El despertar que sufrí fue abrupto, puesto que me encontraba en una jaula colgante, que se movía de un lado para otro provocándome nauseas. Seguía en mi forma de lobo, porque no quería ser visto como humano, eso sería demostrar la debilidad que deseaban tanto.
—Hermano. —dijo una voz, que venía desde abajo. Reconocí que se trataba de la voz de Greg. —¿Ya te despertaste? —preguntó, insistiendo.
—Sí. —respondí, con la voz ronca y los ojos cansados, el efecto del somnífero seguía haci