(Iker)
No podía siquiera levantarme de la cama, ni aun cuando todos se hubieron marchado. Sabía que Kal y Zhang no volverían por el temor que sentían hacia mí. Yo no era un alfa en el que podían confiar y eso quedó demostrado ampliamente. Ahora me quedaba el exilio en mi propia casa, tendría un largo tiempo para pensar en todos los errores.
La gente que me importaba estaba muy lejos de mi alcance. La depresión colapsaba todos mis instintos, con una fuerza que no lograba comprender.
En mi mente,