(Segunda de Iker)
Mi propio lobo me había acorralado. Joder, esto era tan extraño. Me sentía atrapado dentro de mí propio cuerpo como si ya no tuviera consciencia humana. Era ese dolor que subía por mi cuello el que me impedía siquiera tomar las riendas o detenerme.
Me hallaba corriendo, esa era la verdad, estaba transformado en lobo y corría como un completo demente. Pero la velocidad que estaba alcanzando trascendía con todos los límites que conocí alguna vez.
Era puro instinto por fuera en e