¡Ni siquiera es un hombre casado!
Y no es que solo eso me espanta, es hijo de una de las familias mafiosas mas grandes, famosas y peligrosas italianas.
—Le dije que era peligroso, pero usted no me hizo caso.
—Si soy sincera, es lo menos que me preocupa y no tengo idea de porque—me recuesto con una taza llena de fresas con chocolate y crema batida, de gusto como si lo que hubiera leído no fuera algo realmente grave.
—¿Por qué planearía todo esto? —se recuesta sobre la cama y yo sigo tratando